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Apple Presión de costos y cambio de estrategia

Que un iPhone antiguo aumente de precio después de una nueva generación rompe una dinámica que Apple había mantenido durante años. Tras la presentación de los iPhone 18 Pro y iPhone Duo, modelos anteriores como el iPhone 16, 17e, 17 y Air registraron incrementos de entre 8,2% y 21,2% en España.

El cambio no parece responder únicamente a una decisión comercial. La industria tecnológica atraviesa una presión creciente sobre componentes vinculados a la memoria, impulsada por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial. Para fabricantes de smartphones, el resultado es un escenario donde mantener precios se vuelve progresivamente más costoso.

El caso del iPhone 16 ilustra la magnitud del giro. Lanzado en septiembre de 2024 desde 959 euros, posteriormente redujo su precio hasta 859 euros, siguiendo el comportamiento habitual de Apple tras una nueva generación. Ahora parte desde 1.009 euros, 150 euros por encima de su precio previo y 50 euros más que al momento de su lanzamiento.

El movimiento se extiende a otros modelos. El iPhone 17e pasó de 709 a 859 euros, mientras que el iPhone 17 aumentó de 959 a 1.109 euros. El iPhone Air, por su parte, subió 100 euros hasta alcanzar los 1.319 euros. La magnitud y amplitud de estos ajustes muestran que la presión de costos está alcanzando incluso productos que ya estaban dentro del catálogo.

El trasfondo está en una competencia creciente por componentes de memoria. El desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial ha elevado la demanda de estos insumos, mientras los fabricantes de memoria destinan una mayor capacidad productiva a ese mercado. El efecto se traslada a la electrónica de consumo mediante menor disponibilidad y mayores costos.

Apple cuenta con una capacidad de negociación considerable frente a sus proveedores y opera históricamente con márgenes que le permiten absorber parte de las variaciones. Sin embargo, cuando los costos de determinados componentes pueden aumentar más de 100%, absorber completamente el impacto deja de ser una alternativa sencilla.

La decisión también revela una modificación en la forma de distribuir ese incremento de costos. En lugar de concentrarlo exclusivamente en los nuevos lanzamientos, Apple puede repartir parte de la presión sobre modelos que continúan fabricándose. Esto permite amortiguar el impacto sobre el precio de entrada de las generaciones más recientes, aunque eleva el costo de alternativas anteriores.

Para el mercado, la consecuencia es relevante porque altera una de las expectativas habituales del ciclo de smartphones: que una generación anterior se vuelva progresivamente más accesible. Si los componentes continúan encareciéndose, esa lógica puede perder fuerza y afectar tanto las estrategias de fabricantes como las decisiones de compra de los consumidores.

Las previsiones citadas por la fuente apuntan a que la tensión en el mercado de memorias podría prolongarse hasta 2029 o 2030. De confirmarse ese escenario, el episodio dejaría de ser un ajuste puntual y pasaría a formar parte de una transformación más prolongada en la estructura de costos de la industria tecnológica.

Para Apple, el desafío será administrar el equilibrio entre márgenes, precios y demanda sin trasladar completamente al consumidor una presión que también afecta a sus competidores. Para el mercado de smartphones, mientras tanto, la señal es clara: la expansión de la inteligencia artificial ya no impacta únicamente a los centros de datos; también comienza a modificar los precios y las reglas comerciales de dispositivos que llegan directamente al consumidor.

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